Ejercito de Doncellas

Se cuenta en estos parajes del puerto de Cisa que, mientras Carlomagno lloraba sobre la roca la pérdida de Roldán y de todo sus Pares, sintiéndose impotente para cumplir debida venganza por la derrota que acaba de sufrir, se le  apareció un ángel que lo consoló, asegurándole que todos sus heroes estaban ya en el cielo, y le aconsejó que, falto de guerreros como ahora estaban, convocase allí  a todas las doncellas del imperio. Acudieron, según se afirma, fueron cincuenta y seis mil sesenta y seis de ellas, qué, reunidas en Valcarlos, fueron armadas con armaduras de caballeros y enviadas como un auténtico ejército hacia las alturas de Ibañeta sembrando desde lejos el terror de los musulmanes, que huían ante su presencia asustados de aquella armada formada, según creían, por jóvenes y valientes guerreros de largos cabellos y hermoso porte 

Regresado aquel improvisado ejército tas haber ahuyentado sin lucha a los infieles, las muchachas dieron gracias a Dios por su incruenta victoria y clavando sus lanzas al suelo se tendieron a descansar durmiendo durante toda la noche. Al despertar fueron todos testigos del milagro que se había obrado mientras reposaban: aquel bosque de lanzas se había transformado en un bosque de árboles enhiestos y floridos que, en adelante, se llamó el Bosque de las Lanzas Y todavía puede verse a la vera de la senda peregrina.

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