El lobo protector de peregrinos

Cuenta esta leyenda que un peregrino camino de Santiago de Compostela recorría los bosques de los Pirineos, cerca de Roncesvalles, cuando en una posada conoció a otro peregrino con el que entabló amistad. Tal era su camaradería que ambos peregrinos acordaron recorrer aquellos parajes juntos para protegerse mejor de las alimañas y los bandidos que acechaban esas tierras, sin embargo, en un momento de total descuido, nuestro peregrino se encontró con una puñalada en la espalda de su nuevo compañero, que no era otra cosa que un bandido aprovechándose de su confianza. El bandido le desposeyó de todas sus pertenencias y lo arrojó a su suerte, desnudo, por una ladera.

Desangrándose, el peregrino vio como se le acercaba una manada de lobos para complicar todavía más su final. Sin embargo cuando tenía a los lobos a un solo palmó, creyó vislumbrar un brillo en los ojos de un de ellos, lo que identificó como una aparición del mismísimo Santiago. Según cuenta la leyenda del lobo protector de peregrinos, la manada no le hizo ni un rasguño, dejándole morir en paz y rogando por su alma, y se dirigió en busca del bandido para cobrarse venganza. Este se había escondido en un refugio, donde se creía muy seguro, pero entre ronquido y ronquido se vio sorprendido por los lobos, que cobraron buena cuenta de él; todos menos el lobo de ojos brillantes, que no habría tomado parte de la venganza.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Abrir chat
Powered by